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miércoles, 7 de marzo de 2007

Reflexiones acerca de autoestima en niñas y niños

Los padres somos el primer contacto que tienen nuestros hijos con el mundo, somos un espejo para ellos. Ellos empiezan a valorarse y amarse a partir de nosotros y de la actitud que tomemos para con ellos. Tenemos que hacer a nuestros niños y niñas sentirse aceptados, reconocidos y amados.
Los niños aprenden con el ejemplo, de sus padres, de las personas que los rodean, por imitación y por repetición. Ellos no saben si lo que ven está bien o mal, solo lo aprenden y eso los acompaña por el resto de su vida. Esto determina como va a ser su personalidad y como va a desenvolverse en un futuro, formarán sus propias relaciones con otras personas en base a este espejo que les hemos mostrado. Es por eso que quiero escribir acerca de la autoestima, que hoy en día se ha visto mermada en nuestra niñez, esta disuelta y tenemos todo en nuestras manos para hacer que mejore.
Según la seguridad que les demos a nuestros hijos podrán valorarse y tener confianza en ellos mismos.
Podemos empezar por evaluarnos como padres, en lugar de estar evaluándolos a ellos constantemente, reprendiéndolos por si hacen “bien o mal” las cosas. Si no estuviéramos tan preocupados por llenar nuestras expectativas, nuestras frustraciones y nuestros vacíos a través de ellos, podríamos hacerlos seres más seguros de sus acciones, más independientes y más seguros en si mismos. En cambio resultaría de gran utilidad mostrarnos amorosos hacia ellos, mostrarles que son lo más importante que tenemos, que vale la pena dedicarles el tiempo, para que refuercen su autoestima y sean capaces de desarrollarse de una manera sana en un futuro, poder cumplir metas y relacionarse de manera efectiva con otras personas.
Para propiciar la autoestima en nuestras niñas y niños en principio debemos hablar y actuar de manera coherente, ser alegres, positivos y amorosos con nuestros hijos y con las personas que nos rodean.
Es entonces indispensable aceptar a nuestros hijos como son, no como quisiéramos que fueran, con sus características que lo hacen único, sus cualidades y también sus defectos. Que el realmente sienta que esta bien, que es aceptado de manera incondicional, pase lo que pase y para siempre.
El reconocimiento hacia nuestros hijos, cuando hacen las cosas bien en lugar de hacerle ver cuando comete un error, es mucho más benéfico el reconocimiento ya que fortalece su autoestima y aprende de mejor manera y puede desarrollar al máximo sus capacidades.
Por último el amor, si un niño o niña se siente amado podrá sentir confianza y seguridad en si mismo podrá reconocer cuando se equivoque. Es por eso tal vez de lo más importante amar a nuestros hijos de manera incondicional, y sobre todo hacérselos saber con nuestros actos, con nuestras palabras, con nuestro tiempo, con todo lo que tenemos para darles.
El amor es el motor de todo, el amor que le demos a nuestros hijos lo llevaran con ellos siempre.

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